23/03/2020

1.700 trebujeneros trabajan en hospitales y ambulatorios. El alcalde admite que “por pura probabilidad” el virus se extenderá en esta población gaditana.

Foto del primer grupo de auxiliares de enfermería que se formaron en Trebujena, en 1983.En Trebujena, Cádiz, hace días que dan por hecho que el coronavirus Sars CoV-2 se expandirá por las casas del pueblo a no mucho tardar. “Aquí es cuestión de tiempo. Por pura probabilidad ha de ser así. Pero cuanto más tarde sea y cuantos menos afectados haya, mejor”, dice el alcalde, Jorge Rodríguez.

El regidor sabe que sus vecinos están más expuestos al contagio que la mayoría de gente de otros puntos del país porque más de la mitad trabajan en hospitales de Cádiz o Sevilla, principalmente, pero también de media España. “Ya hay un positivo en Trebujena. Es personal sanitario. Está bien, sin hospitalizar. Pero vendrán más, no me cabe duda”, admite el regidor, que milita en IU, partido hegemónico en la localidad desde las primeras elecciones democráticas.

María también viene de una familia de personal relacionado con la sanidad. Dos de sus tías trabajaron en hospitales de Mallorca, una de celadora y la otra como pinche de cocina. Ahora, sus primas pequeñas dicen que quieren ser enfermeras como ella y su hermana.

 

En Can Misses, María y sus compañeros de piso no son los únicos trebujeneros. “Hay muchos más”, dice la joven. En Urgencias hay turnos que entre técnicos en radiología, celadores y enfermeras son la mitad de la plantilla. “Eso ahora, que es invierno y no hay mucha gente de mi pueblo. En verano esto se colapsa. Con el virus existe mucha incertidumbre entre nosotros. Pero vamos a intentar hacerlo todo lo mejor posible. Espero que algún día nos podamos reír de la pesadilla que estamos viviendo”.

Tres enfermeras a Cuenca

El Ayuntamiento de Trebujena dispone de dos orientadores laborales. Uno de ellos es José Juan Arellano, al que en estos días le hierve el teléfono por la cantidad de contrataciones que la sanidad pública está haciendo en toda España. Él se conoce al dedillo el funcionamiento de la bolsa sanitaria del país.

“Por la crisis del virus se acaban de ir tres enfermeras de Trebujena a un hospital de Cuenca. Están buscando alojamiento como locas. Ahora, con la dificultad que hay para moverse en transporte público, por ejemplo, la gente se piensa más el irse fuera. Pero, aún así, lo hacen. No les importa que quizás sean contratos de poca duración. Lo importante es trabajar”.

Arellano recuerda una anécdota que ejemplifica a las claras la realidad de Trebujena. En una ocasión, llamó a un hospital de Cantabria para ver qué posibilidades había de colocar allí a varios vecinos de su pueblo. La respuesta todavía le hace soltar alguna risa. “Ya se había hablado de nosotros porque otros trebujeneros trabajaban allí. Me dijeron que habían buscado el pueblo en un mapa para saber si era muy grande. No entendían por qué llegaba tanta gente nacida aquí”.

Comparten coche con mascarillas y guantes

Pepi, madre de María José Zambrano, trabaja como celadora desde hace 11 años en un hospital sevillano.Una de esas personas que acude en coche al trabajo es Pepi, la madre de María José Zambrano. Pepi trabaja como celadora en Valme desde hace 11 años, aunque lleva más de 20 en ejercicio. Sus turnos son de 12 horas de día, 12 de noche al siguiente y tres días de descanso después.

La mujer, de 57 años, hasta la semana pasada acudía a su puesto de trabajo en un coche con otros cuatro empleados del hospital. Ahora ya sólo va con uno. “Uno va delante conduciendo y el otro en los asientos traseros pero en el lado contrario. Llevamos mascarillas y guantes”. De los siete celadores que hay en su turno de Urgencias, cuatro son de Trebujena.

¿Cómo está viviendo usted esta crisis sanitaria en su puesto de trabajo?, pregunta el reportero. “Hay mucho miedo y desconcierto. Falta material. A los celadores nos dan mascarillas muy finas, yo no sé si tendrán efectividad. Se están haciendo adaptaciones en el hospital para no juntar a los distintos enfermos con los positivos del virus. Sólo quiero que esto acabe pronto”.

La Masía de Trebujena

El centro José Cabrera a Trebujena es lo que La Masía al Barça: una cantera de profesionales. Isabel María Pérez López trabaja en un hospital privado de Jerez de la Frontera desde 2003. Nunca le ha faltado el empleo.

Aunque reside en El Cuervo, a 20 kilómetros de distancia por carretera, estudió en Trebujena los ciclos formativos de auxiliar de enfermería e Imagen para el Diagnóstico (lo que se conoce como técnico en radiología).

Isabel María Pérez, vecina de El Cuervo (Sevilla), estudió en Trebujena y trabaja en un hospital privado de Jerez de la Frontera (Cádiz).

 

Desde hace una semana, Isabel apenas aparece por casa salvo para ducharse, comer algo y meterse en la cama a dormir unas horas. “Por el momento estamos consiguiendo no desatender a nadie. Estamos doblando turnos y echando más horas que un preso. Las parturientas y los enfermos oncológicos son prioritarios”.

 

Mientras en Trebujena se aguarda con recelo la expansión del virus por el pueblo, el alcalde recuerda algo que llegó a sus oídos hace unos meses. Al director de la sucursal de un banco en la localidad lo llamaron desde la central de la entidad para darle la enhorabuena. Medio en broma, medio en serio, le dijeron: “Es el sitio de toda España donde tenemos más nóminas de la administración. ¿Cómo lo consigues?”. Contestó que él no tenía ningún mérito, sino que la mayor parte de sus vecinos trabajan en el sector de la sanidad pública.

 

Parece que la apuesta en Trebujena les ha traído éxito. En los últimos siete años han reducido el paro del 38% en 2012 al 20% actual. En ciudades próximas, como Jerez de la Frontera o Sanlúcar de Barrameda, todavía no han bajado del 30% de tasa de desempleo.

 

“En mi pueblo hemos optado por la rama sanitaria desde hace muchos años. Y nos da resultados. Ahora estamos orgullosos de contribuir a que España pueda salir de esta crisis”, asegura el alcalde. “Porque salir, saldremos”.

María Pruaño, enfermera de 23 años, trabaja en el hospital Can Misses de Ibiza.

Fuente: El Español