15/04/2020 - La Voz del Sur

lavozdelsur.es habla un año después con voluntarios de la Cruz Roja ecuatoriana y la hermana de Manuel Tundidor, el joven estudiante de Enfermería que se llevó la corriente de un afluente del Amazonas: "Con la colecta compramos un bote que lleva su nombre, para que no existan más ahogados ni más dolores".

Fue el viernes 5 de abril cuando a Manuel Tundidor Cabral lo arrastró la corriente del río Jatunyaku, afluente del Napo, en la cuenca del Amazonas, en Ecuador. El joven estudiante de Enfermería, con tan solo 31 años de edad, se bañaba con unos amigos en una zona turística conocida como Laguna Azul. Lete, como le conocía todo el mundo en Trebujena, aún cursaba estudios en el campus de Ceuta de la Universidad de Granada. Hacía tan solo una semana que había llegado a la cercana ciudad de Tena a través de una beca del programa de movilidad Erasmus. En La Perla del Mediterráneo 250 compañeros de Facultad se concentraron para exigir al Gobierno más medios para el rescate y apoyo a la familia. En Trebujena centenares de vecinos hacían lo propio bajo el lema “Lete, estamos contigo”.

 

“Es un río muy peligroso, bien caudaloso, las aguas son bastantes frías y cuando existen lluvias en las montañas, aumenta su caudal y las temperaturas bajan aún más”, explica a lavozdelsur.es Leo Yánez García, de la Junta Provincial de la Cruz Roja en Napo. “Todas las personas que estuvieron en el agua buscándole pusieron en riesgo su integridad, pero ese es nuestro trabajo”, reconoce con humildad este voluntario, funcionario y gestor de riesgos laborales de profesión. Leo vino a Trebujena el pasado año junto a Lucía Martínez, presidenta de la Cruz Roja en Napo, para recoger el Racimo de Oro del Ayuntamiento como muestra de afecto por parte de la localidad a aquellos que hicieron todo lo posible en la búsqueda de Lete.

“La angustia era enorme, la noche nos caía, el clima no nos favorecía y llovía”, recuerda por su parte Lucía, que aún mantiene el contacto con la madre de Lete, a quien conoció en Trebujena. “Es muy triste recordar esto, me gustaría poder enviar todas mis fuerzas a la familia y al pueblo de Trebujena”, dice con melancolía a este medio. “Este 13 de abril me he acordado mucho de Lete, nunca me voy a olvidar de esta fecha. Dios se lleva a las mejores personas y nos deja esos hoyos tan grandes; las personas que nos quedamos aquí seguimos sufriendo todos los días”, añade emocionada. El equipo de rescate, en el que también participaban voluntarios de las guías rápidas, la Policía Nacional de Ecuador y el Cuerpo de Bomberos, trabajó duramente durante seis días. “Fue un equipo valiente y fuerte que siempre estuvo trabajando en la línea de encontrar con vida a Lete. Pero pasaron unos días y sabiendo que las aguas del río Jatunyaku son tan peligrosas, empezamos a rumorear con que eran bajas las posibilidades de encontrarlo con vida”, lamenta la presidenta.

“Por la poca visibilidad y el peligro que suponía, ya que eran horas próximas al anochecer, la primera noche se abortó la posibilidad”, dice Gregory Ocampo, que participó directamente en las labores de rescate. La mañana siguiente se reanudó el trabajo cubriendo 17 kilómetros de recorrido sin resultados. “Estaba preocupado por el personal, muchas veces perdimos la comunicación con los del bote”, recuerda el voluntario, que coordinaba la logística del equipo de rescate en una ambulancia de Cruz Roja, con la que seguía por la orilla al resto de los integrantes. Un total de más de 40 personas entre civiles y medios de rescate de diferentes instituciones, estuvieron implicados en el operativo. “Lo que nos queda es el lindo recuerdo de cómo nos unimos entre instituciones de rescate para una sola tarea y el apoyo de familiares y amigos de Manuel”, dice con tristeza a este medio. El fatal desenlace se confirmó el martes 9 de abril. Manuel Tundidor apareció sin vida unos 50 kilómetros hacia abajo del río.

En últimos días de su búsqueda, el pueblo de Trebujena se organizó para recaudar fondos con objeto de facilitar el rescate y cualquier gasto derivado de él. Tras la triste noticia de haber encontrado a Manuel Tundidor sin vida y la posterior repatriación de su cuerpo, la localidad decidió donar lo recaudado a la Cruz Roja de la provincia de Napo. Allí, la Junta Provincial decidió gastar el dinero, unos 15.000 dólares tras el cambio de divisas y los gastos bancarios, en recursos materiales para su trabajo como una lancha neumática.

“Con esa colecta compramos un bote que lleva su nombre, para que no existan más ahogados ni más dolores”, dice Lucía sobre la lancha, en funcionamiento desde hace unos meses. “Lo del bote fue una verdadera sorpresa”, recuerda Leo, que reconoce que solo contaban con una lancha antigua, remos y varias herramientas. “Gracias a Dios, no hemos intervenido en otro tipo de eventos como este, y aunque hemos tenido una temporada de sequía ahora vuelve a llover”, comenta.

Por su parte, la presidenta está muy agradecida. “Fue una ayuda muy importante, además del bote compramos cascos, chalecos y trajes de neopreno, que nosotros no teníamos y son muy necesarios para el agua (fría)”, explica sobre el equipo completo, previsto para seis voluntarios. El bote, que tiene una capacidad para diez personas, lleva rotulado Lete, una bandera de Andalucía y el nombre de Trebujena, es ya un medio de trabajo imprescindible para la Cruz Roja de Napo. Aunque hoy en Ecuador libran una dura batalla contra el coronavirus, estas nuevas herramientas les serán muy útiles en el futuro.

“Ellos me trajeron a mi hermano”

Margarita Tundidor, hermana de Lete, recuerda con cariño todas las muestras de apoyo y de afecto en los días posteriores a la desaparición de su hermano. “Era un niño muy querido, lo conocía todo el mundo y él se dejaba querer”, declara emocionada a lavozdelsur.es. “Todo Trebujena se volcó, no tengo palabras… la gente no paraba de llamarme y preguntarme qué podía hacer”, dice en referencia a aquellos momentos, que cree que hermanaron para siempre a Trebujena con Ecuador. “Ellos me trajeron a mi hermano”, afirma agradeciendo las labores de rescate de la Cruz Roja Ecuatoriana.

Este 14 de abril se cumple un año de la sentida despedida a Lete, que hizo salir a los vecinos de Trebujena a las calles con bengalas de colores y música rock, en referencia a su afición musical y su labor como dj. Sus amigos y allegados llenaron las calles de la localidad gaditana para decir adiós al joven entre aplausos. Unos aplausos que hoy, en honor a los sanitarios que luchan contra el coronavirus resuenan cada día a las ocho de la tarde. El joven Manuel, estudiante de Enfermería, desafortunadamente nunca los llegó a oír. Mientras tanto, en Ecuador su nombre seguirá luchando contra la corriente del río Napo para salvar vidas. Nadie le olvida.

Fuente: https://www.lavozdelsur.es/lete-el-aplauso-que-nunca-llego/