Ecologistas en Acción, junto a otras asociaciones ecologistas y sociales (Río Limpio, SAT, Ateneo Cultural El Zarandaó y WWF), han presentado 190 alegaciones contra el proyecto de urbanización en el término municipal de Trebujena, junto al río Guadalquivir y frente a Doñana.

 

La empresa Costa Guadalquivir S.L. pretende construir una gigantesca urbanización de 2.324.292 m², que incluye un campo de golf, hoteles y una zona residencial exclusiva con 300 villas, en unas marismas que se desecaron junto al río Guadalquivir, muy cerca de Doñana.

El PGOU de Trebujena, aprobado en 2007, recalificó esta enorme extensión como Suelo Urbanizable Sectorizado “SUS-16” con Uso Global Turístico. Esta reclasificación se hizo porque el ayuntamiento había firmado en 2003 un convenio con la sociedad ZANONA S.A., del conocido promotor urbanístico Bernard Devos, por el que se comprometía a recalificar unas fincas sobre las que dicha sociedad tenía una opción de compra. ZANONA S.A. se comprometía a abonar al ayuntamiento un total de 5.598.427 € cuando se aprobara el PGOU. La ordenación del territorio y el urbanismo no lo pueden decidir los promotores, por muchos convenios que se firmen y cantidades que abonen a los ayuntamientos. Este urbanismo a la carta, tan en boga en plena expansión de la burbuja inmobiliaria, nos llevó al desastre de la crisis.

Este PGOU no se sometió a la preceptiva Evaluación Ambiental Estratégica (EAE), que obliga a justificar las propuestas urbanísticas, a realizar consultas previamente a la confección del plan, y a estudiar alternativas. Nada de eso se hizo, por lo que el PGOU de Trebujena adolece de nulidad. Hay que recordar que por este motivo se han anulado PGOUs como el de Marbella o Jaén, y Planes Parciales como el de Valdevaqueros.

 

Esta recalificación fue –y sigue siendo- totalmente ilegal, ya que el 100 % de los suelos declarados urbanizable son inundables, lo que prohíbe taxativamente las legislaciones de aguas, urbanística y de prevención de inundaciones.

Plano en el que se pueden apreciar las dimensiones y ubicación de la urbanización

En 2011, en plena crisis, la Junta de Andalucía aprobó el Plan de Ordenación del Territorio (POT) de la Costa Noroeste, que no sólo no anulaba esta urbanización y obligaba a desclasificar unos suelos declarados urbanizables sin justificación alguna, sino que autorizaba la ampliación de los usos a los residenciales, con 300 viviendas de lujo. Ahora, el ayuntamiento tampoco rectifica esta nefasta política especulativa, y sigue tramitando la modificación el PGOU para incluir estas viviendas junto al campo de golf.

Este PGOU y su modificación incumplen claramente el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), que determina que: «La dimensión del crecimiento propuesto, en función de parámetros objetivos (demográfico, del parque de viviendas, de los usos productivos y de la ocupación de nuevos suelos por la urbanización), y su relación con la tendencia seguida para dichos parámetros en los últimos diez años”, no pudiendo superarse en todo caso el 40 % y el 30 %, respectivamente, en relación con los suelos urbanos y la población actual”. Trebujena tiene una población estabilizada en la última década en torno a los 7.000 habitantes, con tendencia a la baja, pero el ayuntamiento, con el apoyo de la Junta de Andalucía, pretende aumentar los suelos urbanizables en un 255 %. ¡Una desmesura que hay que evitar a toda costa! Además, este modelo de resort de lujo rompe con la ciudad compacta mediterránea, cuyo mantenimiento es otra de las determinaciones del POTA.

Es inadmisible que con unos recursos hídricos escasos, con tendencia a la baja debido al Cambio climático, se sigan promoviendo este tipo de urbanizaciones despilfarradoras de agua. Este complejo urbanístico consumiría 684.545 m³/año para riego del campo de golf y zonas ajardinadas, y 176.581 m³/año en el abastecimiento de las viviendas y hoteles.

Esta urbanización tendría un alto impacto ambiental y paisajístico en un espacio aledaño a dos Zonas de Especial Conservación (ZEC) incluidas en la Red Natura 2000 de la UE, como son Doñana y el estuario del Guadalquivir.

El ayuntamiento pretende destinar más de dos millones de m2 de su término municipal al turismo de golf, que no supone ni el 1% de los más 20 millones de turistas que anualmente visitan Andalucía. Trebujena debe promocionar un turismo basado en su naturaleza, su variedad y riqueza gastronómica y su patrimonio cultural, que supera con creces la demanda del turismo del golf, aportando ventajas evidentes en relación con el menor consumo de recursos e impacto al medio ambiente, el fomento del intercambio cultural y la valoración de sus recursos naturales y culturales o la promoción de la gastronomía y productos locales.

Ante tal cúmulo de ilegalidades y despropósitos, Ecologistas en Acción advierte en sus alegaciones que los técnicos y responsables de las administraciones que están aprobando o informando favorablemente este proyecto podrían estar incurriendo en conductas negligentes, cuando no en presunta falsedad documental y prevaricación, que podría tener responsabilidades penales.

Ecologistas en Acción ha solicitado, al igual que el resto de entidades que han presentado alegaciones, que se desestime definitivamente este proyecto urbanístico y que se impulse la regeneración de las marismas desecadas para incorporarlas al Espacio Protegido de Doñana. Se podría así promover un modelo de turismo de naturaleza explotando los atractivos del río Guadalquivir, de las marismas regeneradas y aprovechando la oportunidad de ser una puerta a Doñana, con equipamientos turísticos de tipología tradicional y ubicados en el núcleo urbano de Trebujena.

Paralizar este tipo de macroproyectos especulativos contribuye a impedir la generación de una nueva burbuja inmobiliaria y nos blindaría ante una crisis como la que hemos padecido.

 

ALEGACIONES

                                                    Fuente: Ecologistas en acción

 

 

 

 

 

 

 

 

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